La planta del Eixample: la cuadrícula de Cerdà y su legado
El Eixample de Barcelona fue proyectado por Ildefons Cerdà en 1859 con una lógica urbanística que todavía hoy define el mercado inmobiliario de la ciudad. La manzana octogonal de Cerdà, con sus chaflanes que crean esquinas públicas, genera tipologías de vivienda con orientaciones múltiples y fachadas a dos o tres calles que no tienen equivalente en ninguna otra ciudad española.
La planta típica del Eixample del siglo XIX tiene una estructura de paredes de carga longitudinales con crujías de 4-5 metros, techos de entre 3,5 y 4,5 metros de altura libre y fachadas de doble hoja de cerámica. Esta estructura dificulta la redistribución abierta pero ofrece una calidad constructiva y una inercia térmica que los edificios modernos no pueden igualar.
La planta del Barrio de Salamanca: el ensanche madrileño
El Barrio de Salamanca de Madrid, proyectado por el marqués de Salamanca en la segunda mitad del siglo XIX, comparte con el Eixample barcelonés el concepto de ensanche pero tiene características propias. Las plantas nobles (primeras y segundas plantas) de los edificios de Salamanca son las más cotizadas: techos de 3,8 a 5 metros, parquet de madera noble, molduras de escayola y distribuciones amplias con galería interior.
La planta típica del Barrio de Salamanca de finales del siglo XIX y principios del XX presenta una distribución en torno a un pasillo central que separa las zonas de día y noche, con salones de fachada a la calle, dormitorios interiores o de patio, y cocinas y cuartos de servicio en la parte trasera. Esta estructura admite reformas profundas si no hay elementos protegidos.
Potencial oculto: qué buscar en una planta antigua
Las plantas de los edificios históricos del Eixample y el Barrio de Salamanca esconden potencial que solo un arquitecto con experiencia en estas tipologías puede identificar. Los espacios de servicio (galerías, cuartos de plancha, trasteros interiores) son frecuentemente reconvertibles en dormitorios o baños adicionales. Los patios interiores pueden cubrirse con lucernarios para convertirse en espacios de uso.
La altura libre, característica de estas plantas, permite la instalación de altillos o entreplantas que multiplican la superficie útil sin necesidad de ampliar el perímetro exterior. En pisos de más de 3,5 metros de altura, un altillo bien diseñado puede añadir entre 15 y 30 m² de superficie útil.
Protección patrimonial: qué se puede y qué no se puede modificar
Tanto el Eixample de Barcelona como el Barrio de Salamanca de Madrid tienen un amplio catálogo de edificios con protección patrimonial. En Barcelona, el Catàleg del Patrimoni Arquitectònic divide la protección en cuatro niveles (A, B, C, D). En Madrid, el PEPHI establece niveles de protección integral, estructural, ambiental y singular.
Con carácter general, los elementos que suelen estar protegidos en estas tipologías son: la fachada exterior (composición de huecos, materiales, ornamentación), las escaleras nobles y el zaguán, los techos con molduras de escayola en plantas nobles, y los pavimentos históricos de mosaico hidráulico. La redistribución interior, en cambio, suele estar permitida si no afecta a elementos estructurales protegidos.

Las mejores plantas de Madrid y Barcelona no se diseñaron: se heredaron. La clave está en saber qué conservar, qué transformar y qué potencial todavía no se ha explotado.


